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martes, marzo 10, 2009

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Relaciones peligrosas, Rafael Ortega denuncia

martes, septiembre 23, 2008

DANIEL ORTEGA Y NICARAGUA EN EL CONTEXTO DE LA UNIDAD LATINOAMERICANA

Septiembre 19, 2008

Cuando los seguidores de Jesús de Nazareth le advirtieron sobre simpatizantes que no se adherían estrechamente a sus prácticas; ante el bien intencionado celo de sus allegados, y firme en su proyecto inclusivo, el revolucionario sabiamente les recomendó: “el que no está contra nosotros, con nosotros es”.

Daniel Ortega no es un simpatizante, es protagonista en la lucha antiimperialista, y la Nicaragua que el lidera con no poca ni fácil oposición es parte crucial de los esfuerzos unionistas de las naciones latinoamericanas. La vida de Daniel Ortega no es inmaculada, ni en materia personal ni publica, pero nadie debe menospreciar en exabruptos quasi puritanos la significancia de su trayectoria ni los méritos de su gestión pro patria grande.

Es pernicioso para los fines de mancomunidad Latinoamericana dejarnos sobrecoger por un conservadurismo de izquierda que poco favor le pide al de Stalin, a quien frecuentemente se hace referencia por detrás de los visillos cada que alguien identificado con la lucha de los pueblos, obra u opina con un sentido más pragmático que el de aquellos cuyo romanticismo o integridad nos los hace más simpáticos.

Indudablemente, que en nosotros los de la Izquierda Revolucionaria, también se manifiestan condiciones tan humanas como en los demás, y entonces cuando emitimos nuestros juicios, entran en juego nuestras ‘imperceptibles’ susceptibilidades. En este plano nos identificamos con aquellos que se parecen de alguna manera a nosotros. Así por ejemplo, alguien que naturalmente resiste a parámetros o expectativas sociales constrictoras, pondrá de manifiesto en mayor o menor medida cierta aversión a las figuras de autoridad, sean éstas personas o instituciones; entonces, probablemente tenderá a ser más severo que otros en sus evaluaciones a tales figuras. Esto a mi juicio es saludable más aun si partimos de la premisa de que el poder y la autoridad tienen el potencial de envanecer a quienes los ostentan. Pero además podrían ser nuestros escrutinios muy precisos aunque no necesariamente acertados.

Contradicción de ideas, dirán ustedes… paradoja explicaría yo: Exacta puede ser nuestra condena moralistamente encarnizada a alguno de los desvíos personales de Daniel Ortega, o los raros lances caudillistas de Chávez… pero no será acertada cuando es su liderazgo el que nos acerca a una Latinoamérica unida, soberana y solidaria.

¿Será posible que seamos nosotros en un arrebato de ortodoxia revolucionaria los preferidos del oráculo? ¿Nos será dado prescindir de quienes están y de quienes se vayan sumando? Bastante mal nos ha ido con las exclusiones de sectores sociales, que a la postre se han unido a la lucha en un fenómeno que no estaba precisamente en los libretos (viene a la mente el caso de la incipiente clase media en Ecuador sin cuyo decidido concurso Correa habría perdido las elecciones ante un oligarca como Álvaro Noboa que daba regalitos y generosas dosis de baba a los más pobres electores); a decir verdad también nos ha ido mal con algunas inclusiones… Pero en circunstancias muy especiales ciertas diabólicas alianzas han tenido que hacerse.
Nadie, y estoy convencido de que ni el mismo Daniel Ortega hubiese preferido como su vicepresidente a Carlos Morales Carazo; lo que si anhelábamos era una Nicaragua junto al proceso unificador de Latinoamérica y eso requería a Ortega en el poder, y al poder con menos del 40% de votos favorables el Sandinismo de ortega no habría podido acceder. La diabólica alianza fue y es penosa pero bajo las circunstancias presentes, necesaria.

Una cosa es cacarear y otra cosa es poner huevos. Motivos nunca nos faltarán para criticar y deberemos hacerlo: Allí esta Chávez a veces sonriendo a los grandes empresarios, allí esta Correa defendiendo algunos de los contratos mineros con multinacionales grotescamente explotadoras, mas allá esta Evo permitiendo referendos ilegales, vandalismo y golpizas por parte de los ‘niños ricos’, acá esta el gobierno revolucionario cubano “impidiendo” la disensión… y tenemos a Lula dejando hacer al free market y efectuando los cambios ‘urgentes’ que los brasileños pobres esperaban, a paso de tortuga; ahí esta el ‘Pacto Social’ guatemalteco que buscó la asistencia de los empresarios tradicionalmente corruptos, acercándoseles en sus términos en aras de pequeñas reivindicaciones para los pobres trabajadores… y así por el estilo… Los gobiernos Populares están en pañales y se cometen errores y se manifiestan debilidades de carácter en algunos individuos y oportunismos piadosos y no tan piadosos en otros… Pero hemos de tener en cuenta que este movimiento emancipador y solidario es nuevo en el mundo; que enfrentan nuestros compañeros gobernantes desafíos y exigencias en todos los sectores, oposición empedernida y desleal desde la oligarquía y sus lacayos, traición en cada recoveco y amenaza desde el criminal imperio.

Son saludables los llamados desde adentro, pero nunca la carga inmisericorde y sin cuartel contra quienes están empujando este difícil proyecto de transformación social a favor de los trabajadores de Latinoamérica y el mundo. Nunca al punto de destruir lo que se va construyendo con tanta dificultad. No con la rabia que la desilusión podría generar sino con el amor y la sabiduría que nuestra gran meta demanda.

A todos nos ha pasado que tratando de ser fieles a nuestra reputación de observadores francos, sin temor ni favor, llegamos a exigir conductas tan intachables que ni nosotros en nuestro ámbito de influencia muy reducido podríamos siempre mantener… A veces hay que moderar el tono de las crticas y a veces hasta hay que hacerse de la vista gorda.

Y para satisfacer mi propio prurito de lanzar una crítica encarnizada, aquí les va: Quien carajo le dijo a Saramago, que desde lo del Nóbel, él debía erigirse juez de todas la revoluciones y de todos los revolucionarios; y casi la misma pregunta para Galeano que generalmente me cae bien.

viernes, mayo 16, 2008

Estas sí, son inequívocas banderas de lucha

Tomás Borge
Embajador de la República de Nicaragua

Los revolucionarios, los protagonistas voceros del progreso, de las luchas democráticas, del antiimperialismo debemos, sin confusiones, sin desviaciones de nuestros objetivos, ubicar una diáfana, justa, concreta e inequívoca bandera por la cual luchar.

El imperio intenta utilizar a las fuerzas represivas de América Latina y el Caribe contra los pueblos que estallen en protesta por la extrema pobreza.

Contra los campesinos, pretendientes de las tierras que trabajan y están hartos de vivir en la miseria. A este accionar le asignan el nombre de “Lucha contra el narcotráfico”, debilitando la verdadera batalla a tan escalofriante epidemia.

Contra los países pobres que, por distintas razones: religiosas, culturales o económicas no acepten el “nuevo orden mundial”. Este accionar recibe el nombre de “misiones de paz de las Naciones Unidas”. Los resultados son miles de jóvenes soldados norteamericanos muertos en combate y decenas de miles de hombres, mujeres y niños asesinados en el martirizado IRAK.

Enfrentarse a estos proyectos diabólicos es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar banderas de lucha.

Los mismos artesanos de la represión, de la mentira, de la arrogancia, han inventado leyes “antiterroristas” para castigar las luchas sociales y para impedir los intentos populares destinados a crear gobiernos antiimperialistas, nacionalistas o revolucionarios.

El antiterrorismo se usa para cualquier cosa: para encarcelar a jovenzuelas, para hacer chistes, para hacerles cosquillas a un torturado o para aplicarles el chuzo eléctrico.

Los hampones han creado lugares clandestinos de detención, como Guantánamo, así como proyectan asesinatos y secuestros de personas democráticas y revolucionarios ejecutados por órganos de inteligencia afines al imperio.

Enfrentarse a estos proyectos diabólicos es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar banderas de lucha.

Los demonios también han creado la 4ta. Flota para ejecutar acciones represivas del más alto nivel militar, destinada a sostener la perversidad socio económica de este infierno global. Están pensando en Venezuela, a lo mejor en Cuba. Están pensando en un chaleco blindado para Uribe o sumarse al alarido descortés del rey de España, exigiendo “silencio”, a nivel planetario.

Enfrentarse a estos proyectos diabólicos es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar nuestras banderas de lucha.

Los enemigos de los pueblos intentan someterlos a través del miedo y la frustración, mediante la violencia, la represión y mentiras insolentes. Intentan dividirnos en grupos irracionales, sectarios, mezquinos, para mantener el control sobre nuestras voluntades. O estimulan nuestros apetitos egoístas, nuestras estúpidas ambiciones personales- lo cual han impedido la unidad de las fuerzas revolucionarias de izquierda en nuestros países arrastrados por el lodo de la desunión. Luchar contra ese balcanismo idiota, ridículo y de pésimo gusto, es una forma inequívoca, justa y concreta de levantar nuestras banderas de lucha.

América latina ha revolucionado hacia la izquierda, justificando ese apotegma, cada día más próximo a la certidumbre, de que “dejó de estar de moda ser de derecha”.

Numerosos países de América latina y del Caribe, entre los cuales se destacan la Cuba del inmortal Fidel Castro, o de los nuevos arquitectos como Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, o de la Nicaragua del descendiente de Sandino, del hermano de Carlos Fonseca, Daniel Ortega, cuyo rango revolucionario puede mirar a cualquiera de frente y a los ojos. Otros gobiernos de América Latina, también, han escogido el camino de la lucha contra la pobreza y la injusticia. Cuestionar de una u otra manera, a esos gobiernos, no es, por supuesto, levantar banderas de lucha consideradas como nuestras. Cuestionar su calidad moral y revolucionaria es hacerle el juego –a sabiendas, por ingenuidad o por rencor- a la derecha y al imperialismo. Los lunares en los rostros de esos cambios revolucionarios deben ser fotografiados en familia y no bajo el resplandor de los reflectores entre los cuales predomina la rapiña de la derecha y del imperio, con insaciables apetitos para hartarse con nuestros reales o supuestos errores.

Levantar, sin concesiones, la defensa de nuestros gobiernos revolucionarios –luchando en cuadriláteros estrechos, sacudiéndose el mosquero de la calumnia, inventando escudos para evitar la carnicería- es, eso sí, una bandera de lucha inequívoca justa y concreta.

De todas formas nuestros pueblos están valiéndose por sí solos, marchando con sus ilustres botas de combate, por las amplias alamedas escritas con sangre por Salvador Allende, entre ríos caudalosos y montañas iluminadas por Simón Bolívar –profeta de la unidad indetenible- con el coraje de Túpac Amaru, con el perfecto José Martí, con el espíritu de patria libre o morir de Augusto Sandino, con el heroísmo de nuestros mártires gloriosos

sábado, julio 21, 2007

Sobre Nicaragua

Segun Philip Agee, ex hombre de la CIA, "el nuevo pensamiento
era que los intereses de los EEUU podian ser salvaguardados
mejor a través de la eleccion de gobiernos democraticos
constituidos por elites politicas que se identificaran con las
elites politicas de los EEUU. No hablo aqui de las fuerzas
populares, sino de lo que en latinoamerica se llama las
oligarquias." La "National Endowment for Democracy" (NED) ya
habia sido creada. ¿Cómo trabajaria la NED con la CIA? Segun
Agee: "el Congreso (estadounidense), que habia fundado la NED
como ONG, le daría millones de dolares. Que a su vez la NED
distribuiria a recipientes extranjeros".'


Amigas y amigos,

Les invito a leer "Nicaragua y los EEUU."

http://apartaderos.blogspot.com/2007/07/nicaragua-y-los-eeuu.html

Saludos solidarios.

Gustavo J. Mata